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Inicio2024-07-08T16:57:04+00:00

Vientos de Tango.

Desde Pinamar, hacia el mundo, a orillas del mismo mar que cruzaron los inmigrantes, a fines del siglo 19 y principio del siglo 20, que sirvieron de inspiración para que los grandes poetas le pusieran letra a sus penas y los musiqueros ritmo de tango a sus ilusiones.

Vientos de Tango que llevarán historias, anécdotas, cuentos, música, para que lo disfruten y compartan.

El TANGO, PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD, es y será la razón de existir de esta página, confiamos y esperamos que sea de tu agrado, ansiosos aguardamos tus comentarios, aportes, opiniones, este espacio está abierto al mundo.

Novedades

PASO DE BAILE

Uno de los pasos más extraños en la coreografía del tango (casi desconocido en las milongas, pero empleado a morir en los espectáculos para turistas especialmente) es aquel en donde la pareja baila frente a frente sin abrazarse, cabeza con […]

LA CALESITA

Si siempre quisiste saber por qué había calesitas en nuestra ciudad, escuchá esta historia.

Hace mucho, mucho tiempo, los niños no tenían límites para extender su mirada, su imaginación y sus deseos de aventura. Si deseaban cabalgar, elegían el más brioso […]

BUEN AMIGO

Allá por 1942, la de Julio De Caro era una de las orquestas que pisaban fuerte en los cabarets del centro.

Uno de sus músicos estaba atravesando un mal momento dado que su pequeña hija tenía graves problemas de salud.

A la […]

VENTANITA DE ARRABAL


En el barrio Caferata

en un viejo conventillo,

con los pisos de ladrillo,

minga de puerta cancel,

donde van los organitos

su lamento rezongando,

está la piba esperando

que pase el muchacho aquel.

 

Aquel que solito

entró al conventillo,

echao a los ojos el

funyi marrón;

botín enterizo,

el cuello con brillo,

pidió […]

ME QUEDE MIRANDOLA

Después de un año atroz de soledad
volvimos a encontrarnos sin querer,
de pronto los recuerdos de otros días
que cantaba y que reía
acudieron en tropel.
Mis labios balbucearon con temor,
los ojos le contaron mi dolor,
mis ansias de encontrarla fueron tantas
que oprimida la garganta
me […]

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